como niegas la existencia del sol
cuando los pequeños ríos se vuelven negros,
y tus ojos se ocultan de la alegría
y me siguen,
y me buscan
cuando la lujuria solapada
de nuestros encuentros furtivos naufraga
y los charcos de placer
se vuelven sangre,
ahogándonos….
por última vez niégame amor
¡y acabemos de una vez con este tormento!
17/02/13
